?

Log in

No account? Create an account
desdosona
desdosona
...:..::..:: .........:: :.:::: .: :.::.:: . ......:::..:::... .:..::.
Back April 3rd, 2007 Forward

GARA > Idatzia > Euskal Herria

 

Detenidos denuncian que la Guardia Civil les golpeó y aplicó «la bolsa"

 

La tortura vuelve a aflorar en la última redada policial, aún en curso. Seis de los detenidos fueron enviados ayer a prisión y los cuatro que pudieron contactar con sus letrados han detallado haber sufrido «la bolsa", golpes, vejaciones sexuales y amenazas. Además, la televisión captó a Endika Zinkunegi cuando salía cojeando y en penoso estado de la Audiencia Nacional. Y testigos han afirmado que anteayer Sergio Lezkano, aún detenido, fue llevado al hospital.

 

 

Ramón SOLA |

Torturaren Aurkako Taldea ha anunciado una rueda de prensa hoy para ofrecer datos detallados sobre las denuncias de torturas hechas por los detenidos en la redada de la Guardia Civil iniciada el miércoles. Seis de los ocho detenidos aquel día fueron a parar a prisión ayer, y tras dejar atrás el periodo de incomunicación hicieron un crudo relato de torturas a sus abogados. Sólo Itziar Agirre y Lorea Irigoien no había podido contactar con ellos todavía; los otros cuatro les detallaron que han sido torturados. Se trata de Joseba Lerin, Iñigo Orue, Juan Carlos Herrador y Arkaitz Agote.

Según pudo saber GARA, entre los maltratos referidos están la aplicación de «la bolsa» para provocar la sensación de asfixia, golpes, vejaciones sexuales, obligación de realizar ejercicios físicos como flexiones, insultos y amenazas.

Se trata de prácticas equiparables a las que han sido denunciadas por los últimos detenidos. Así, el periodista Sebas Bedouret, capturado el 6 de diciembre por la Guardia Civil, explicó que antes que nada le dijeron que «estás en Intxaurrondo, ¿conoces la historia de aquí?». Luego fue obligado a hacer flexiones, le agarraron los genitales entre preguntas del tipo de «¿cómo se dice `homosexual' en francés?», y le amenazaron con ponerle «la bolsa» y con su mujer, embarazada de ocho meses en aquel momento.

Iker Agirre, apresado en Girona el 25 de enero, no fue detenido por la Guardia Civil sino por la Policía española, pero su testimonio resulta muy similar: reveló haber sufrido golpes en todo el cuerpo, así como flexio- nes, tirones de pelo, amenazas relativas a sus familiares y advertencias de que «vamos a pegarte dos tiros».

Zinkunegi y Lezkano

Sólo sus abogados han podido ver a los detenidos, que ingresaron ayer en Soto del Real tras pasar ante el juez. Pero la imagen de otro de los ocho arrestados el miércoles sí trascendió a través de las cámaras de ETB. Endika Zinkunegi, el único que quedó libre con obligación de firmar en el juzgado quincenalmente, abandonó la Audiencia Nacional con una notable cojera, llorando y con temblores. Como quedó en evidencia, Zinkunegi no se encontraba en condi- ciones de acudir al ongietorri convocado anoche por sus vecinos de Usurbil (77 personas se reunieron en asamblea). ETB informó de que Zinkunegi le dijo al juez que «han sido los cinco peores días de mi vida».

Otro dato alarmante llegó a GARA desde el Hospital Donostia. Testigos presenciales afirmaron que a las 22.30 de anteayer una persona a la que iden- tificaron como Sergio Lezkano fue llevado al servicio de Urgencias por dos guardias civiles encapuchados. Ni anteayer ni ayer se emitió información alguna al respecto. Lezkano sigue detenido, al igual que Unai Lamariano y Joseba González Pavón.

Volviendo a los primeros detenidos, el juez Ismael Moreno decretó ayer prisión incondicional para todos salvo el citado Endika Zinkunegi, con acusaciones diversas. Según fuentes judiciales, a Joseba Lerin se le imputan «pertenencia a ETA», «falsificación de documentos», «tenencia ilícita de armas de fuego y de explosivos» y «estragos»; a Arkaitz Agote, «pertenencia», «tenencia de explosivos» y «estragos»; a Juan Carlos Herrador, «pertenencia» y «almacenamiento de explosivos», al igual que a Lorea Irigoien; a Itziar Agirre, «tenencia de explosivos» y «colaboración»; y a Iñigo Orue, «colaboración».

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, telefoneó personalmente ayer al líder del PP, Mariano Rajoy, para darle detalles de la operación. A modo de «curiosidad», las FSE filtraron que en un registro se hallaron capuchas blancas como las usadas por ETA en comunicaciones como la del alto el fuego. Dicen también que en el barrio de Errotaburu hallaron la imprenta con la que se elaboraría el «Zutabe» de ETA y ejemplares que corresponderían al próximo número.

Mientras tanto, en París fueron procesados Jon Iurrebaso y Kepa Suárez, detenidos el jueves en Perigueaux. Se sigue buscando sin éxito la vivienda en la que residirían.

A punta de pistola

La operación que se inició en Andoain ha deparado hasta el momento once detenidos y numerosos registros, y las FSE buscarían además a otras seis personas y han entrado en casa de dos más contra quienes se desconoce si existe orden de detención, según el recuento efectuado ayer por Askatasuna.

Este organismo ofreció nuevos detalles del operativo de la Guardia Civil, en los que aparecen arrestos a punta de pistola ante niños pequeños. Es lo que ocurrió el sábado en el Antiguo, donde Unai Lamariano fue capturado cuando se encontraba en el polideportivo del barrio con sus tres hijos (de entre seis y un año). Dio a conocer también que en Oion Endika Zinkunegi fue abordado por la Guardia Civil cuando se encontraba preparado la Korrika junto a los alumnos de la ikastola, con un despliegue que provocó lloros y sustos entre los niños. Y que a Juan Carlos Herrador se lo llevaron también a punta de pistola ocho guardias civiles de paisano tras irrumpir en la herriko taberna del Antiguo.

En el caso de Joseba González Pavón, detenido en la noche del domingo, Askatasuna confirmó que los guardias civiles lanzaron tres disparos al aire, lo que unido al hecho de que el joven fuera obligado a tumbarse en el suelo provocaron un enorme susto en el barrio.

Hasta el momento se han producido además registros en pisos y locales de Andoain, Berriozar, Aizarotz, Hernani, Donostia o Iruñea. Entre ellos se incluye, por ejemplo, el de la vivienda de los padres de una persona a las que al parecer buscaban en el Antiguo. Los últimos ocurrieron el domingo por la noche, día en que entraron en tres viviendas de Hernani y en un local y dos pisos de la Txantrea.

Además de en Usurbil, en Berriozar se movilizaron 75 vecinos, en la Txantrea 60, en Uharte Arakil 90 y en Donostia 100.

Sarrera hondatu eta materiala eta dirua eraman dute elkarte batetik

Igande gauerdian, Ugaitz Astizen etxea miatu eta gero, Txantreako Artzara elkartera jo zuen Guardia Zibilak. Bertako kidea da Astiz. Ordu hartan elkartean ez zegoen inor, eta barrura sartzeko atea bortxaz ireki zuten. Ez zuten horrelakoetan legez nahitaezkoa den lekukorik, eta elkarteko kideek GARAri atzo jakinarazi ziotenez, oraindik ez dakite zehazki zer egin zuten bertan. Bi ordenagailu, telefono zerrendak, kideen datuak biltzen dituzten agiriak (elkarteetan ohikoak diren diru-kontu eta gastuak), giltzaz itxitako bulegoan gordetako dirua -300 euro zehazki-... hori guztia faltan sumatu dute. Sarrera nagusiko atea hondatu zuten, eta egoitzaren atzeko aldean duten biltegiko atea paretatik atera zuten. «Adreiluek utzitako zuloa bistan da», salatu dute kideek. Ez da ulergarria, haien ustez, elkarteko datuak, argazkiak edo Irubiden egin nahi duten errepidearen aurkako kanpainarako bildutako dirua eramatea eta sarrera bortxatzea. Jasone MITXELTORENA

Camacho (GOBIERNO)

El secretario de Estado de Seguridad quiso matizar que «la información y la documentación de que se dispone en ningún caso pone de manifiesto que existiera un riesgo de atentado inmediatamente».

EGIBAR (PNV)

Se mostró seguro de que la redada «es un intento clarísimo por parte del Gobierno español de marcarle el territorio a ETA, a modo de señal, en un momento en que entre ellos hay más incomunicación que comunicación».

Las iniciativas del Gobierno español, Garzón y Gasteiz se quedan otra vez en agua de borrajas

En los últimos meses el Estado español ha ratificado el Protocolo contra la Tortura de la ONU. Baltasar Garzón emitió un auto en el que anunciaba un procedimiento propio contra esa lacra. Y el Parlamento de Gasteiz aprobó una contundente batería de iniciativas contra los maltratos. Ninguna de estas medidas ha servido para evitar que los detenidos en esta redada pasen cinco días y noches incomunicados, tras los que rebrotan las denuncias de tortura. Ninguna de estas tres instancias ha sido efectiva a la hora de la verdad.

El Ejecutivo español sigue sin implantar las medidas previstas en el Protocolo de la ONU ratificado a bombo y platillo en abril pasado, y cuyas medidas debían entrar en vigor en un plazo de seis meses. Su clave central pasa por las denominadas «visitas de monitoreo», a cargo de una comisión que puede presentarse en cualquier momento en centros de detención o de encarcelamiento, lo que generaría además un efecto disuasorio. El Gobierno ya dio muestra de sus intenciones cuando nombró para la comisión internacional a Leopoldo Torres, fiscal general del Estado en la época en que se obstaculizó la investigación de los GAL. Y no hay noticias de la comisión que debe formarse en el ámbito estatal.

La voluntad general del Gobierno del PSOE en este terreno no debe ser muy firme cuando un juez concreto de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, emitió en diciembre pasado un auto en el que establece una vía propia destinada supuestamente a evitar la tortura: anunció que obligaría a grabar permanentemente los interrogatorios, permitiría visitas de médicos de confianza y él mismo acudiría a los calabozos si lo veía necesario. Esta redada no ha pasado por su despacho, lo que impide probar si cumplirá su compromiso. Y el resto de jueces especiales no le secunda por ahora.

Ese mismo diciembre, con la foto de Unai Romano sobre la tribuna, la Cámara de Gasteiz aprobó una moción que, entre otras cuestiones, reclama suprimir la Audiencia Nacional, pedir que se elimine la incomunicación, suspender los sumarios basados en la tortura e instar a Madrid a «reconocer su existencia». El jeltzale José Antonio Rubalkaba argumentó que «es momento de que la Ley Antiterrorista se adecúe a los nuevos tiempos». Pero el viernes el PNV se negó a recibir a los miembros de TAT y familiares de los detenidos. Su declaración también se ha quedado en agua de borrajas. R. S.







                  Unai Romano, abans i després de la tortura

Per l’enviat especial RENÉ VÁZQUEZ DÍAZ
Escriptor cubà resident a Suècia.




Al llarg de tot el matí del dia 1 de març i amb una precisió militar imponent, un immens desplegament de forces de l’ordre bloqueja el sector del casal de joventut, l’Ungdomshuset, en un barri popular de Copenhaguen. Actuen com si hi hagués un grup de terroristes dins de l’edifici de quatre plantes –bastió de la cultura underground europea, cedit per l’ajuntament el 1982 però revenut per part del nou alcalde a una secta cristiana sense el consentiment dels ocupants– i no uns quaranta joves desarmats que no superen els vint anys de mitjana.

Comença el desallotjament. La policia estrena equipament. Uns canons potents ruixen portes i finestres amb una escuma estranya que s’endureix a l’instant i que impedeix que els ocupants les puguin obrir des de dins. Simultàniament, armats fins a les dents, uns membres d’elit de la brigada antiterrorista arriben al terrat amb helicòpter. Tot sembla indicar, com les autoritats confirmaran ulteriorment, que ja fa temps que l’operació ha estat minuciosament planificada.

Just finalitzat l’assalt i desallotjat amb mà de ferro de l’Ungdomshuset, comencen les manifestacions de protesta pacífiques, en un primer moment. La policia encercla els manifestants, perd la sang freda i en un no res esclata la violència. Se succeeixen les detencions massives, indiscriminades, traumàtiques. Per tot arreu es poden veure joves, per no dir nens, emmanillats a les voreres; són escenes que recorden situacions de guerra, amb l’estrèpit dels helicòpters sobrevolant sense parar la zona d’operacions.

Ben aviat els contestataris comencen a reaccionar. Al crit de “El carrer és nostre!”, posen els cotxes cap per avall i els calen foc. Amb l’ajuda d’estris de tota mena, contenidors i bicicletes els joves edifiquen les barricades. Primer tiren llambordes i ampolles i després, amb la benzina dels cotxes que han tombat, fabriquen còctels Molotov que llancen per damunt de les fileres compactes que formen les forces de l’ordre. L’escena, amb crits, flames, topades, fum i ferits ensagnats agafa un caire de guerrilla urbana com les que veiem al Pròxim Orient.

Cada vegada que les càrregues brutals de la policia aconsegueixen dispersar el grup de manifestants més grans, d’altres més petits es reagrupen als carrers adjacents, incendien els contenidors i calen foc als cotxes. Les accions espontànies i descentralitzades, que no deixen de sorprendre els policies, es coordinen a través dels missatges als mòbils. I en relació a l’acció psicològica els joves també demostren una gran imaginació: enmig dels disturbis més violents i quan ja és del tot impossible resistir, comencen a posar cançons de Manu Chao i d’altres músics altermundialistes a tot drap des d’un camió amb uns altaveus immensos.

SENSE MOTIU LEGAL CONCRET

Durant aquesta estona, vuit fileres de policies i de cotxes antidisturbis han bloquejat l’accés a l’Ungdomshuset. Sense cap motiu legal concret, la policia busca estrangers amb qualsevol mena d’implicació en els disturbis. Les batudes es perllonguen sis dies i sis nits, el temps que dura el període d’enfrontaments. Se’n fan a la Casa del Poble de Stengade, en un col·lectiu independent de Baldersgade, a la Casa de la Solidaritat (Solidaritetshuset) i a molts domicilis particulars de diversos barris de Copenhaguen. D’aquesta manera es detindran més de 140 estrangers, no perquè se’ls acusi d’un delicte o d’un crim qualsevol, sinó amb el pretext de “presumpció de perillositat”, per evitar que col·laborin en accions futures[1].

Més enllà de l’ús excessiu de la força, l’actuació de la policia ha sorprès per la seva il·legalitat: s’han interrogat una munió de menors, que a partir d’ara ja estan fitxats, però la xifra exacta no s’ha fet pública. Els controls fronterers, el gran nombre de forces de l’ordre i de patrulles antidisturbis, els gasos lacrimògens, la brutalitat dels atacs contra els manifestants amb equips especials, així com les detencions massives i arbitràries; tot això ha propiciat la imatge d’una policia militaritzada que, com la seva homòloga italiana el juliol del 2001 durant la Cimera del G-8, ha deixat veure una tendència preocupant que actua fora dels límits democràtics.

Es van demanar reforços d’altres països europeus per a la batalla de Copenhaguen. Així, per exemple, van arribar una vintena de cotxes de policia suecs des de Malmö, a l’altra riba de l’estret d’Öresund. Cinc alts responsables de les forces de l’ordre sueques també van venir per observar els mètodes repressius dels seus col·legues danesos. Uns quants testimonis han revelat que hi havia agents de paisà, amb els auriculars propis de la policia, que entraven i sortien dels disturbis i es comunicaven en altres idiomes com ara l’alemany, el francès o l’anglès.

Tot responent la pregunta d’un diari, el portaveu de la policia de Copenhaguen va negar categòricament la presència d’unitats actives d’altres països. Per contra, va reconèixer que “si n’hi van haver” només va ser “en qualitat d’observadores”. Altres analistes han pogut constatar que les forces de l’ordre daneses van utilitzar una tàctica policíaca francesa que ja s’havia posat en pràctica el 2006 durant les grans manifestacions parisenques contra el projecte del contracte de primera feina (CPE): unitats especials d’agents vestits com els activistes es van barrejar amb els manifestants i es van llançar contra els que semblaven sospitosos de ser els organitzadors per immobilitzar-los i detenir-los per la força.

Els joves militants han coordinat les accions per mitjà d’una xarxa molt sofisticada de llocs d’Internet des d’on es podia seguir l’evolució dels enfrontaments hora a hora amb informacions detallades dels moviments policials. Per tant, una de les noves prioritats de les forces de l’ordre serà piratejar aquesta mena de comunicació.

Finalment, el 5 de març i enmig d’un bloqueig policíac implacable, uns obrers amb la cara coberta, buldòzers i excavadores, als quals s’havia tapat el nom de l’empresa propietària, van enderrocar el centre juvenil. Amb la destrucció de l’Ungdomshuset també desapareix una part essencial de la història del moviment obrer danès. Els mitjans de comunicació no han explicat prou bé els motius de l’odi que inspirava aquell edifici en alguns cercles. Perquè la voluntat de posar el punt i final a un conflicte que feia vint-i-quatre anys que enfrontava els joves i les institucions no va ser l’única raó de la intervenció...

Des que es va construir, l’any 1897, l’edifici havia estat la seu de la Casa del Poble (Folketshus), centre neuràlgic de l’agitació política i del món obrer pobre de Norrebro. L’havien visitat personalitats tan cèlebres com Lenin o Rosa Luxemburg. El 26 d’agost del 1910 s’hi va celebrar una conferència internacional de dones socialistes. Va ser aquell dia quan Clara Zetkin va evocar la idea de crear un dia la Internacional de la dona. Aquesta retrospectiva ens permet comprendre les ànsies gairebé desesperades de les autoritats daneses per destruir l’edifici.

Finalment, el 1982 i després de gairebé dos anys de conflictes, l’ajuntament de Copenhaguen va autoritzar els joves a fer servir la casa. Però el 1999 el nou consistori va decidir que la tancava. La classe política va considerar que les activitats “no eren del tot satisfactòries” i que l’immoble estava en mal estat arrel d’un incendi el 1996. Per la seva banda, els joves “antisistema” van defensar el seu dret a expressar “en aquesta casa” la seva tradició de lluita, i a més perquè hi havia quatre plantes, un soterrani amb una llibreria, una sala de concerts i unes quantes sales d’assaig, un estudi d’enregistrament, una impremta, moltes sales de reunió i una cuina comunitària.

Amb més de 500 visitants per setmana, l’Ungdomshuset constituïa una forma radical del pensament alternatiu. Aquell centre d’activitats culturals, socials i polítiques es fonamentava en la tolerància, la responsabilitat i la solidaritat sense discriminacions racials ni sexuals i presumia d’oferir un rebuig total a la societat de consum. Un detall important: l’aspiració principal d’aquells joves independents no era canviar la societat, així que no representaven un perill per a l’estat. Només exigien que els deixessin desenvolupar la seva cultura a la seva manera.

El 2000, el nou partit de govern a l’ajuntament, el socialdemòcrates, va vendre l’edifici a la secta cristiana Faderhuset (Casa del Pare). Aquest grup religiós fonamentalista que té com a líder Ruth Evensen, un creient que només escolta allò que li arriba “directament de Déu”, recolza la “creuada” contra els musulmans a Dinamarca. La venda va esdevenir un acte de guerra simbòlic que va convertir el conflicte en un problema insoluble. Els joves van rebutjar totes les ofertes de trasllat i també la intervenció de síndics o assistents perquè els limitarien el temps lliure i la manera de pensar. Aleshores, el conflicte va passar al terreny del dret a la propietat privada i així el desallotjament que sol·licitava la secta va obtenir la cobertura legal.

Després d’aquelles protestes violentes es van succeir els actes pacífics. El 8 de març, una manifestació de dones va congregar més de 3000 persones. La policia va efectuar controls d’identitat generalitzats. Dinamarca mai no havia conegut aquesta mena d’estat de setge policíac. Es van detenir més de 750 persones entre les quals hi havia uns 140 estrangers.

La zona metropolitana de Copenhaguen té poc més d’un milió d’habitants. Si les detencions s’haguessin fet a París, s’haurien interrogat unes 8000 persones. Com que la policia no té els mitjans per tancar i interrogar tants detinguts, se’n van transportar molts a Fyn i a Jylland i es va haver de buidar parcialment un centre penitenciari de Copenhaguen, on hi havia presos comuns, per poder ficar-hi els joves detinguts. Del 10 al 19 de març es van decretar Norrebro i Christianshavn com a zones en les quals tot ciutadà s’exposava a ser registrat i fitxat tot i no ser sospitós. Només amb aquesta mesura, única en temps de pau, n’hi hauria prou per demostrar la incapacitat de les autoritats per controlar la situació. Tot i això, segons la policia l’operació “ha estat un èxit”, ja que gràcies al gran nombre de detencions i malgrat la violència dels xocs, s’han registrat pocs ferits. Si aquesta manera de justificar mesures pròpies d’un estat policial prosperés a Europa, semblaria que ens trobem en un context pseudo-feixista.

Com s’explica aquesta repressió desorbitada? Segons el professor Lars Dencik, de la Universitat de Roskilde, Dinamarca s’ha preparat per fer front als perills terroristes que hi pot haver al seu territori. Com que no passa res, ha trobat en l’evacuació del casal de joves una ocasió immillorable per provar les seves forces d’elit. Mikael Rothstein, de la Universitat de Copenhaguen, creu que el que ha passat és greu. Després d’haver estat un dels països més tolerants i lliures d’Europa, Dinamarca s’ha tornat “retrògrada”, “estreta de mires”. Aquesta vegada el govern actual, una coalició liberal conservadora que dirigeix el primer ministre Anders Fogh Rasmussen des del 2001 i que està recolzada per l’extrema dreta xenòfoba i ultranacionalista, ha lliurat un combat no només polític, sinó sobretot cultural contra tota mena d’oposició.

De mica en mica s’ha imposat una mentalitat de “purificació de la sang” i d’“anivellament” de les opcions ideològiques. Fins i tot en matèria de literatura, les autoritats intenten imposar una llei dogmàtica. Avui dia a Dinamarca, més que a qualsevol altre lloc d’Europa, el rebuig a tot el que és diferent surt d’una certa docilitat social que s’ha associat a l’afirmació d’un discurs “danès ètnic” oposat als immigrants. En un clima d’intolerància que cada vegada es fa més feixuc, l’estat considera que amb la repressió es poden combatre els valors de la contra-cultura solidària i l’anti-consumisme propugnats per l’Ungdomshuset.

El ràpid desallotjament i l’enderrocament de l’Ungdomshuset es poden entendre com una manera de passar comptes amb un grup difícil de controlar. Però l’actitud de les autoritats daneses s’ha de percebre com un “experiment de laboratori” en matèria de repressió policial, propi d’un sistema que pressent que cada vegada li farà més falta. A Copenhaguen s’han implementat tècniques de tipus semi-militar. Les forces de l’ordre d’altres països europeus disposen ara d’un precedent que han pogut analitzar «in situ» i que els ajudarà a respondre aquesta pregunta: quina dosi de repressió suporta una democràcia?


Traduït per Elisenda Riera





[1] L’Associació de pares contra la brutalitat policial, que té un paper important en tant que testimoni del que els activistes anomenen la “brutalitat d’Estat”, ha denunciat aquestes pràctiques que perjudiquen els drets civils.
Mira també:
http://www.mondiplomatic.com/pn/html




Vegeu vídeo

Back April 3rd, 2007 Forward